Biografía

La muy noble y breve historia de Eduardo Ruiz

Diciembre de 1989, Jerez. Una simpática jerezana me da a luz. La casualidad quiso que esa mujer se convirtiera también en mi madre. A día de hoy, afortunadamente, lo sigue siendo.


De mi infancia poco sabemos. No hay testimonios escritos y, además, yo tampoco me acuerdo de nada. Al fin y al cabo, los recuerdos infantiles son vagos y poco precisos. En mi caso, esta amnesia se vio potenciada por un abuso continuado de alcohol y drogas entre 1º de infantil y 6º de primaria.


En 2007 tuve la feliz idea de estudiar Ingeniería Aeronáutica, (¿quién no ha cometido alguna que otra locura siendo joven?). Fue en esos años cuando metí la cabeza en la improvisación teatral. Tanto la metí (la cabeza) que desde entonces no la he sacado. He tocado todas las ramas de la impro y hasta he investigado esta disciplina cual científico. He desarrollado mi propia técnica, que aplico en mis shows y enseño en mis talleres.

Yo, mirándote para que me sigas en Instagram.

Trabajé un par de años en Airbus y ya desde el primer mes comprobé que ese mundo no era para mí. Yo necesito que me miren, que me aplaudan. Y eso en una oficina no ocurre a no ser que sea tu cumpleaños. Y eso ocurre muy pocas veces, una vez al año como mucho. Por tanto, no podía hacer otra cosa que renunciar a la cómoda vida asalariada y, en lugar de solo la cabeza, meter mi cuerpo entero en el pozo.


Me admitieron en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD) donde estudié interpretación textual durante cuatro años.

Desde entonces todos mis trabajos han estado orientados a la comedia y al entretenimiento: monólogos, improvisación teatral, teatro, maestro de ceremonias en eventos, etc. He creado y he podido poner en pie espectáculos de los que estoy realmente satisfecho.

Me encanta mi vida como actor y artista. Tengo proyectos ilusionantes, tengo amigos artistas, y sobre todo, lo que más tengo, es hambre.