Luis Miguel no me pasa la pelota.

Como alguno de vosotros sabe, hasta los 21 años jugué en el primer equipo del Xerez CD. Era un jugador respetado y querido, tanto por la afición como por el resto del vestuario. Sin embargo ese trabajo no me llenaba y decidí colgar las botas muy pronto para venirme a Madrid e intentar ganare la vida como artista.

Durante esta etapa hice muy buenos amigos dentro y fuera del equipo. Congenié especialmente bien con el periodista Ángel Martínez Roldán que, por aquel entonces, trabajaba para Marca TV y hoy es el CEO de Onda Jerez Radio Televisión.

Hace un par de días, Ángel me mandó unas cintas que encontró en el archivo de la cadena. Al parecer, las cámaras de Onda Jerez captaron en 1995 (año de mi debut en Segunda División por cierto) una intensa conversación entre dos compañeros de equipo al finalizar un entrenamiento.

Actualmente estos dos compañeros están en régimen de privación de libertad por diversos delitos. El vídeo no lo puedo subir porque, aunque estén presos, vulneraría sus derechos fundamentales. Comparto la transcripción de lo que en el vídeo se dice porque, vosotros, mis predilectos seguidores, merecéis conocer y aprender de esta magna e ilustre escena que cambió para el siempre la historia del deporte jerezano.

Diego: Luis Miguel no me pasa la pelota.
Raimundo: Diego, ya he hablado con él. No insistas.
Diego: ¿Y qué le has dicho?
Raimundo: Eso no te incumbe.
Diego: ¿Pero me va a pasar la pelota sí o no?
Raimundo: Que sí.
Diego: ¿Me lo prometes?
Raimundo: ¿Cómo te voy a prometer eso? No digas tonterías.
Diego: Para mí no es ninguna tontería. Para mí es importante que me pase la pelota de vez en cuando.
Raimundo: Te la va a pasar, tranquilo.
Diego: Entrenador.
Raimundo: Qué.
Diego: Luis Miguel es muy egoísta.
Raimundo: Lo sé.
Diego: No hace equipo. Nos separa más que nos une.
Raimundo: Me he dado cuenta. Pero es el que más goles marca.
Diego: Ya…
Raimundo: Gracias a él hemos salido de la zona de descenso.
Diego: No me invitó a su cumpleaños.
Raimundo: A mí tampoco. No invitó a nadie del equipo. Con lo que me gustan a mí las fiestas de cumpleaños.
Diego: Qué hijo de puta. (Silencio). Entrenador, no le pongas más de titular. Alguien que no nos invita a su cumpleaños no merece un hueco en el 11 inicial. ¡Alguien que no nos invita a su cumpleaños no merece un hueco ni en el 11 inicial ni en nuestros corazones! ¡Alguien que no nos invita a su cumpleaños merece un hueco en nuestro más absoluto desprecio!
Raimundo: Es un asco de tío. ¡Lo sé! ¡No da los buenos días! ¡Y jamás ha venido a abrazarme a la banda cuando ha marcado gol! ¡A mí! ¡A su entrenador! ¡Claro que me encantaría dejarlo como suplente! ¡Incluso ni convocarlo quisiera! ¡Pero es el mejor delantero y además, es el hijo del presidente! ¡No puedo dejarle en el banquillo! ¡Tiene que jugar!
Diego: ¡¿El hijo del presidente?! ¡¿Luis Miguel es el hijo del presidente?!
Raimundo: ¡Sí! ¡No solo es su hijo sino que además es su vástago!
Diego: ¡Cielo santo! ¿Desde cuándo?
Raimundo: ¡Desde qué nació!
Diego: ¡Qué horror!
Raimundo: ¡Como te lo cuento!
Diego: Como quieras.
Raimundo: ¿Eh? ¿Como quiera qué?
Diego: Contármelo.
Raimundo: ¿Qué dices?
Diego: ¿Eh?
Raimundo: ¿Eh?
Diego: ¡Para!
Raimundo: ¿Para qué?
Diego: ¿Para qué, qué?
Raimundo: ¿Eh?
Diego: ¿Eh?
Raimundo: ¡Ya está bien! ¡Centrémonos! ¡Aun quedan restos de caca en el césped!
Diego: ¡Dios mío! ¡Qué asco! ¡Mira! ¡Esta es tan blandita que no puedo ni agarrarla con la mano! ¡Se deshace!
Raimundo: ¡Ponte los guantes, animal!
Diego: Ay, qué escrupulosillo eres, entrenador.
Raimundo: Ven, ayúdame con esta. Se ha quedado como enraizada en la tierra.
Diego: Hostia. Está dura eh.
Raimundo: ¡Tira más fuerte!
Diego: Espera. Ponte delante. Eso. Yo te abrazo por detrás y tiramos los dos. ¡Tira!
Raimundo: ¡AAAARRRJJJ!
Diego: ¡UUUFFFFFARRRRJJJ! (Pausa) ¡Es imposible! ¡No sale! ¿De quién es esta caca?
Raimundo: De quién crees.
Diego: ¡No!
Raimundo: ¡Sí!
Diego: ¿Luis Miguel?
Raimundo: El mismo.
Diego: ¿Cómo lo sabes?
Raimundo: El color, el olor, la consistencia. Además, fíjate. Mírala de cerca, ven.
Diego: A ver…
Raimundo: ¿No los ves? Ahí. Acércate más.
Diego: ¡Madre del amor hermoso! ¡Restos de edamames!
Raimundo: ¿Y qué es lo único que come Luis Miguel?
Diego: ¡Edamames! ¿Solo come edamames?
Raimundo: Sí.
Diego: ¿Por qué? ¿Su familia no le dio amor de pequeño? ¡Su padre tiene mucho dinero! ¿Por qué solo come edamames?
Raimundo: Es un perturbado mental, Diego. Un auténtico degenerado.
DIEGO se aparta de RAIMUNDO, vomita.
Raimundo: Échalo, sí. Mejor fuera que dentro.
Diego (limpiándose la boca con el dorso de la mano): Como Luis Miguel. Mejor fuera que dentro.
Raimundo: Tienes razón, Diego. (Sale)
Diego: Claro que tengo razón. Cómo no voy a tener razón si estudié con las Carmelitas Descalzas. Otra cosa no, pero razón te enseñaban a tener. No como ahora, que solo enseñan a los niños trigonometría y análisis sintáctico. Así va el país, ¿verdad, entrenador? No, no contestes. No hace falta. A veces el silencio dice más que las palabras. Es como Dios. El silencio de Dios es más potente que la palabra de Dios. ¿Tú has escuchado la palabra de Dios? ¿No? ¿Y su silencio? Entrenador, mis días y mis noches están plagados del silencio de Dios. Dios me dejó de hablar. ¿Y qué hago yo? ¿Tengo que adivinar que le pasa y pedirle perdón? ¿Acaso Dios es mujer? Vaya, esta caca está realmente compacta. Dura, prieta. Menuda obra de arte. ¿No la quieres ver? No, no la veas. No mires. Sigue a lo tuyo que yo tengo ojos para no ver y oídos para no oír.
Entra RAIMUNDO
Raimundo: Ya estoy.
Diego (Sarcástico): Ah, que te habías ido. No me había dado cuenta.
Raimundo: Diego, Luis Miguel ya no te va a pasar más la pelota.
Diego: Pues lo que viene haciendo desde que empezó la temporada, mayormente.
Raimundo: Luis Miguel no va a pasar ninguna pelota a nadie.
Diego: ¡Pero, señor entrenador, cómo vas a permitir eso!
Raimundo: Luis Miguel no va a tocar ninguna pelota nunca más.
Diego: ¿Eh?
Raimundo: Luis Miguel ya no es jugador de fútbol
Diego: ¿Se ha retirado?
Raimundo: Luis Miguel ya no es.
Diego: ¿Ya no es? ¿Ya no es qué?
Raimundo: No es. Luis Miguel no es.
Silencio.
Diego: No te entiendo.
Raimundo: Diego. Luis Miguel ha dejado de ser.
Diego: ¿Ha dejado de ser qué?
Raimundo: Jugador de fútbol. Persona.
Silencio.
Diego: ¿Ha muerto?
Raimundo: Un poco.
Diego: ¿Cómo que un poco?
Raimundo: Se ha muerto sin querer, Diego. ¿Vale? Se ha muerto sin querer y solo un poquito. ¡Mírame! ¡MÍRAME! ¡Luis Miguel se ha muerto sin querer y solo un poco! ¡Repítelo!
Diego: Luis Miguel se ha muerto sin querer y solo un poco.
Raimundo: Genial. Si te pregunta la policía tú contesta eso.
Silencio.
Diego: Gracias, entrenador.
Raimundo: No hay de qué.
Diego: ¿Te puedo llamar papá?
Raimundo: Todavía no.


Deja una respuesta