No cabe por la puerta

EMILIANO: No cabe por la puerta.
PACO: Uff, y cómo pesa. Necesitamos a dos personas más.
EMILIANO: Y a un ingeniero.
PACO: Alguien podría hacerse daño. Nos vendría bien también un traumatólogo. Y un fisioterapeuta por si nos da un tirón.
EMILIANO: Cierto. Y un psicólogo por si alguien se pone triste.
PACO: Esto es más complejo de que lo que creíamos, Emiliano. Tendríamos que ponerle ruedas.
EMILIANO: Sí. Pero Bridgestone. En mi familia siempre hemos usado Bridgestone.
PACO: Vale. Cuando se despierte tu madre se lo decimos.
EMILIANO: ¿El qué?
PACO: Lo de las ruedas, el ingeniero, el fisioterapeuta y el psicólogo.
EMILIANO: Vale. Pobrecita. Ella que esperaba despertar y estar ya en Chipiona.
PACO: Tranquilo, lo entenderá. Es una gorda de 300 kilos pero sigue siendo igual de dulce y comprensiva.
EMILIANO: Ya…
PACO: Entonces hasta mañana no la podremos mover, como mínimo…
EMILIANO: No.
PACO: ¿Y qué vas a hacer esta tarde con ella?
EMILIANO: ¿Cómo que qué voy a hacer?
PACO: ¿No tienes planes con tu madre para la merienda?
EMILIANO: ¿Qué planes voy a tener con una señora que pesa 300 kilos?
PACO: Que estaréis aquí sin hacer nada, vamos. ¿No?
EMILIANO: Sí, como siempre.
PACO: Ahá. (Pausa) ¿Me la prestas?
EMILIANO: ¿Qué dices?
PACO: A tu madre. Que si me la prestas esta tarde.
EMILIANO: ¿Pero cómo te voy a prestar a mi madre? ¿Qué dices?
PACO: Es el cumpleaños de Lucía, vienen todos sus amigos de clase a casa.
EMILIANO: ¿Y eso que tiene que ver?
PACO: Le dije a mi mujer que me encargaría de contratar un mago o un payaso, pero se me olvidó.
EMILIANO: ¿Y?
PACO: Se me acaba de ocurrir que igual puede venir tu madre.
EMILIANO: ¿Que mi madre haga de payaso? ¿Tú estás tonto?
PACO: No, no. No digo eso. Tu madre solo estaría ahí y ya está. No tendría que hacer nada. Simplemente sería una mera atracción para los niños. A los niños les fascinan las señoras enormemente gordas.
EMILIANO: Tío. ¿Mi madre como un bicho de feria? ¿En serio?
PACO: Sí.
EMILIANO: No me parece apropiado.
PACO: Es un favor, Emiliano.
EMILIANO: ¿Pero tú ves normal llevar a mi madre a una fiesta infantil para que los niños se entretengan contemplándola o rebuscando suciedad entre sus lorzas?
PACO: Claro que no es normal. Ahí está la gracia, lo extraordinario. ¿Tú alguna vez has ido a algún cumpleaños en el que la atracción principal sea una señora gorda?
EMILIANO: No.
PACO: Pues eso.
(Pausa)
EMILIANO: Invítame a la fiesta.
PACO: ¿Quieres ir al cumpleaños de mi hija de cuatro años?
EMILIANO: Sí.
PACO: ¿Y me dejas llevar a tu madre?
EMILIANO: Sí.
PACO: Vale.
EMILIANO: Estupendo.
PACO: Vamos a moverla. Venga.
(Cogen a la madre)
EMILIANO: No cabe por la puerta.
PACO: Uff, y cómo pesa. Necesitamos a dos personas más.
EMILIANO: Y a un ingeniero.